SEMBLANZA

Cuando me presento ante un lienzo en blanco, lo único que aparece en mi mente es un colorido, y al terminar esta danza que realizo con la obra, resulta ser algo muy distinto a esa primera intención. Analizando resultados, el tema de la música es recurrente, pues me es simplemente indispensable: cuando me dispongo a pintar, significa estar en contacto íntimo con una pieza musical, y puede ser

desde una ópera hasta una rumba. Escucho, bailo, canto al mismo tiempo que pinto. Por eso, quiera o no, la música está impresa en mi obra.
En cada lienzo encuentro algún fragmento propio, mis distintos estados de ánimo, gustos, pasiones, preocupaciones, ocupaciones, necesidades, etc.
Creo que el hombre se ve, se vive y se percibe como un ente fragmentado. Somos seres muy complejos; con muchos matices, formas y colores, que es difícil conjuntarlos para realizar cualquier actividad, sobre todo para plasmarlos en una totalidad.
También puedo hablar de mi necesidad de sentirme libre, en cuerpo y en alma. Sentimiento y sensación, que también se plasma en mi obra, pues para pintar, necesito espacios abiertos, ventanas, aire, viento.... entre menos paredes, mejor.
Cuando pinto lo hago sin presiones, me siento libre, fluyo, expreso. Así que el arte, la danza y la pintura significan para mí actos de libertad.

Evelyn Cohen

Hablar de mi obra me resulta difícil, pues cada pieza comienza como un experimento, nada muy consciente. Trabajo mezclando materiales, técnicas, herramientas, sin importarme mucho el resultado, simplemente me dejo fluir con colores, texturas y sentimientos, pensamientos, formas u objetos durante el proceso.
¡Lo disfruto!